Desde tiempos inmemoriales, Lima, la tres veces coronadas ciudad de los Reyes, ha sido motivo de cuanto cuentos de fantasmas, degollados, almas en pena y aparecidos existieron por estos linderos. Desde Palma hasta José Gálvez, todos pasaron por un sinfín de experiencias paranormales.
Y es que Lima, al igual que Londres y otras ciudades cosmopolitas, se daba el lujo de ostentar en cada cuadra una historia de terror diferente.
Memorias de Lima, te regala una selección de las más macabras historias de terror que circundaron Lima de antaño. Esperamos que te gusten las historias que hemos escogido para ti, algunas como la de cura sin cabeza de Barranco y la Casa Matusita ya las hemos publicado antes, pero bien vale la pena repetirlas, no para tener miedo sino por el puro gusto de releerlas.
Conocida es la historia de la Calle de la Manito en la Av. Tacna, que Ricardo Palma nos cuenta acerca de una mano que parecía llamar por las noches a quienes pasaban por allí, después se descubrió que era un trapo enredado en un poste, que a la luz del candil y movida por el viento nocturno daba esa sensación ante los aterrados transeúntes. Sin embargo, la historia que contaremos está ubicado en otro sector de la ciudad, en la calle de La Manito, en el Jr. Jauja en los Barrios Altos, cerca a la iglesia de Santa Clara, donde al costado existía una fábrica de colchones.
En esta calle vivía un señor viudo, con su hija soltera de aproximadamente 28 años; ella casi nunca salía por temor a su padre. Su padre, cuando salía a trabajar todos los días, cerraba la puerta de su casa con dos candados, quedando como única distracción para ella una ventana alta donde se subía por un banco para mirar la calle. Una vecina del lugar, contó al padre de la chica la amistad que tenía con un muchacho a través de la ventana. Este sospechando lo que le habían dicho, llego un día temprano (normalmente venia de noche) y se encontró con el muchacho conversando con su hija por la ventana, subido a una escalera.
Inmediatamente lo hace bajar y le pide que entre a su casa donde tuvieron una larga conversación, en ella el muchacho le comenta al padre que tenían varios meses frecuentándose por la ventana y que estaba enamorado de ella y que por ese motivo le pide para casarse como corresponde.
El padre, al escucharlo lo bota a patadas quedando la niña asustada y triste. Así pasaron los meses, ella seguía sacando su mano pensando en su amigo. Un día el padre, al ver a su hija desalentada y sin ganas de comer, le empieza a gritar contestándole ella todo lo que había reprimido su corazón, el muy enojado la golpea cayéndose al suelo la hija y quedando inconsciente. La lleva de emergencia al hospital a donde llego cadáver. Este incidente histórico está registrado en la comisaria que antiguamente tenía el nombre de Segunda Comisaria. Cuentan las personas que al pasar por allí de madrugada aparece una mano que los llama por aquella ventana.
