El 15 de Septiembre se celebra en México el grito de Dolores y mañana 16 de setiembre el día de la independencia mexicana, por lo que aprovecharemos la fecha para hablar de un personaje que une ambas naciones: el peruano que gobernó tierras mexicanas en el siglo XVIII.
Juan Vásquez de Acuña y Bejarano fue hijo de un general español que había sido corregidor de La Plata y San Luis de Potosí, donde conoció a su esposa Margarita Bejarano, natural de esa ciudad. Su padre fue luego designado al gobierno de Huancavelica, por lo que Juan Vásquez de Acuña y Bejarano nació en Lima en 1658.
A la muerte de su padre, su familia regresó a España, donde ingresó a la carrera de armas. Llegó a ser capitán general del ejército español y participó en la Guerra de Sucesión Española apoyando el bando de los borbones.
Desempeñaba el cargo de comandante militar de los reinos de Aragón y Mallorca cuando le llegó el nombramiento de virrey de Nueva España, hoy territorio mexicano.
Tuvo una política de pacificación y concordia entre las clases y grupos sociales. Mejoró las instalaciones del puerto de Acapulco y desarrolló Veracruz, puerto de entrada del comercio con Europa.
Por estas razones y su buen gobierno su figura destacó “Por los aciertos, la honestidad y los sentimientos profundamente humanitarios con que se condujo. Sus méritos recuerdan los de los primeros virreyes del siglo XVI”.
Tristemente, ni Perú ni México puede jactarse en la actualidad de tener gobernantes que sean recordados por estar a esta altura.
