30 de Enero de 1915, sucedió en Arequipa

Fatídico día 30 de enero de 1915, ocurrió una de las más deplorables matanzas sin razón contra los ciudadanos de esta noble ciudad, comparto un resumen de los hechos ocurrido hoy hace 110 años:

Con el objeto de protestar pacíficamente ante los proyectos del gobierno sobre impuestos de los sueldos a los empleados y otros gravámenes, comenzaron a reunirse en el Boulevard Parra muchísimos ciudadanos, de todos los círculos sociales, comerciantes, sociedades mercantiles, empleados de comercio, dependientes, instituciones de obreros y numeroso pueblo.

Serían las 4 de la tarde cuando los ciudadanos subían por la calle La Merced con dirección a la Plaza de Armas, en el trayecto encontraron coches de tranvías y quisieron obligar a los empleados que dirigían los carros a unirse a la manifestación, motivo por el cual lanzaron piedras a los coches rompiendo los vidrios de la ventanillas.

Al pasar por la primera cuadra de la Merced, donde construye el Sr. Lira su casa, exigieron que los trabajadores tomaran parte de la reunión y como no accedieron se abalanzaron sobre el cerco de calamina echándolo a tierra, los manifestantes se dirigieron a la zona llamada Pontezuela y otra parte a la calle Santa Catalina en dónde habiéndose parado un tranvía al frente de la casa Forga, lo apedrearon rompiéndole igualmente los vidrios.

Después de causar destrozos a los diferentes tranvías que en ese momento transitaban, los manifestantes se reunieron delante del atrio de la Catedral en donde hizo el uso de la palabra el Dr. don Augusto de Romaña, y el Sr. Victor J. Dávila, hablando en contra de los injustos impuestos que el gobierno desea imponer.

Terminado los discursos los manifestantes en número imponente llenando compactamente las dos cuadras de la calle San Francisco, se enrumbaron a la prefectura, en su trayecto encontraron al prefecto señor José María Rodríguez del Riego que bajaba a caballo escoltado por el pelotón de caballería del número 1 de línea abriéndose calle por medio de la multitud, también lo acompañaba el gendarme mayor Santa María.

Debemos afirmar que la multitud gritaba «abajo los impuestos y viva el pueblo de Arequipa», en actitud serena.

El señor prefecto continuó su trayecto hasta el cruce de las calles San Francisco y Santa Martha y blandiendo el fuete y con voz enérgica insto al pueblo a retirarse puesto que ya había terminado todo, y continúa su camino, sin embargo unos manifestantes lanzan algunas piedras, pero estas no llegan a alcanzar al prefecto.

Éste fue el detonador para que el prefecto de la orden de abrir fuego contra el pueblo, sacando el retén de la policía que tenía en la prefectura.

Es así que empieza la cruenta batalla donde los manifestantes se defendían solo con piedras del disparo de fusilería que encabezaba el señor prefecto a pie y con revolver en mano.

Al verse así de agredidos los ciudadanos buscaban recluirse en las puertas de calle o donde pudieran, algunos valientemente ofrecían el pecho a las cobardes balas que cegaban existencias, fue así que lograron acabar con el meeting.

Los paisanos y celadores recogieron sus heridos y muertos de las calles y de las casas particulares, los huelguistas en la desesperación de perder la vida abrían las puertas a patadas para resguardarse en los patios de algunas casonas pero aun así eran perseguidos por la policía que les disparaba.

Varios vecinos ayudaron a los heridos, como el señor Mostajo, doctor Domingo Paz y Basurco, los padres franciscanos, el canónigo doctor Berroa, doctor Cáceres Zeballos, los doctores José Ramírez y B. Ramírez del Villar, quienes atendieron a los heridos en su casa en calle Santa Martha. También la farmacia Bellido del señor Enrique A. Bellido y en la botica El Pueblo de José F. Portugal.

Nota del diario El Deber, día 31 de Enero de 1915.